Capítulo 41.
A duras penas puedo reaccionar, levantándome de la silla y ocultándome en la espalda de Jonah, mientras cada vez más lobos comienzan a rodearnos, y gruñendo de forma aterradora comienzan a arrinconarnos contra una de las paredes de la habitación. Esto no es nada bueno…
—Jonah… —llamo el nombre de mi alfa con temor, mirando a todos lados presa del pánico.
—Escúchame Rose, cuando yo te de la señal, corre a la puerta y huye lo más lejos que puedas —me ordena Jonah.
—No… ¿Pero qué harás tú? —pregun