Capítulo 31.
Alejándonos un poco de la multitud, Jonah y yo decidimos dar un paseo por la playa, quitándonos los zapatos y permitiendo que la arena tibia y el mar tocaran nuestros pies.
Ahora que lo pienso con detenimiento, a pesar de haber pasado una semana entera aquí, no tuve la oportunidad de nadar en el mar, aunque no hubiera podido de cualquier forma, el trabajo fue extenuante y no empaqué un traje de baño. Me pregunto si algún día regresaré aquí junto a Jonah para poder nadar a su lado.
—¿Entonces me