Narrado por Anya
El aire se volvió denso, cargado de una energía que me erizaba la piel. Aiden seguía sosteniéndome, sus ojos ardían con determinación, pero dentro de mí, una grieta se había abierto y ya no podía ignorarla.
La voz de Marcus aún flotaba en el aire: Tenemos un problema.
Sabía que Morgana no se había ido. Nunca lo haría. Era una presencia constante, un susurro en la brisa, un eco en mis pesadillas. Ahora, con la certeza de lo que era—de lo que ella había hecho—, la realidad me gol