Mundo ficciónIniciar sesiónBratt llevaba una hora atado; completamente inmovilizado y con una media fruncida en la boca y eso no hacía más que excitarlo, no podía dejar de pensar en Linda y en lo que ella le estaría haciendo si estuviera ahí con su traje de cuero y látigo en mano, azotes, aruños, mordiscos, imaginarlo le produjo una gran erección que fue adormeciéndose cuando empezó a preguntarse cómo haría para salir de ahí.
—¿Bratt? —una voz femenina llegó desde el pasillo y puso escuchar pasos sigilosos —¿es







