CAPÍTULO 41

—Acostumbro a controlarlo todo…necesito tener el control —le puso ambas manos en la cintura y la jaló hacia él. Empezaron a caer algunas gotas ínfimas de garúa.

Katsumi le puso ambas manos en el pecho, levantó el cuello para mirarlo a los ojos, él le sostuvo la mirada y Katsumi sintió que sus piernas se convertían en algodón.

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