MARCUS
Miré boquiabierto a mi hermana, que tenía la cara pálida y sus largos rizos oscuros se agitaban mientras me negaba sutilmente con la cabeza, con la rabia burbujeando en su interior.
Cruzando los brazos sobre el pecho, me mordí el interior de la mejilla, esperando a que mi hermana volviera a hablar, deseando escuchar la explicación de a qué se refería con que ella no tenía la relación perfecta como la mía.
—¿Por qué me miras así Marcus?— espetó Martina, haciendo que me riera para mis aden