— Ven Nala, tenemos que irnos — La voz de Luciano me distrae y siento el ataque del lobo.
Sacudo mi pierna con ferocidad y me alejo para al segundo lanzarme contra él y tomar su cuello, empujo con fuerza y rodamos por
una pequeña pendiente, golpeándonos con fuerza mientras muerdo y recibo pequeñas mordidas del omega.
Escucho su quejido al golpearse contra un árbol y gruño por el dolor en mi pata y por el golpe que recibí al chocar contra otro árbol.
Me muevo con agilidad a pesar del dolor y me