Pasan de las 12 de la noche y aún no tenemos noticias, Efrén está en la sala conmigo, no me dice mucho, pero siento su apoyo, él también está preocupado, y sé que preferiría estar con él que aquí, pero aun así aquí me está cuidando, está atento a lo que necesito y sé que está también preocupado por mí.
Cerca de la 6 de la mañana y de dormir en ratos, suena el celular de Efrén, al checar la pantalla, me entrega el teléfono a mi
—¿Erick? —digo nerviosa, si espero que sea él, pero aún lo dudo.
—So