A Jack lo pilló claramente desprevenido, porque en cuanto Violeta se abalanzó sobre él, la miró completamente sorprendido.
Pero a ella no le importó. Estaba demasiado feliz como para preocuparse.
Empezó a depositar besos por todas sus mejillas y labios y no paraba de repetir las palabras "gracias" una y otra vez.
—¿Por qué me das las gracias? No lo he hecho por ti —mintió él, esforzándose por ocultar su sonrisa.
—No me importa por qué lo hiciste. Simplemente, estoy muy feliz de que lo ha