—¿Qué demonios estás haciendo? —gritó Violeta en cuanto se recuperó del golpe y se levantó.
¿En qué estaba pensando Morgana?
¿Había llevado a Violeta hasta ese lugar para matarla?
—Jack me pidió que te entrenara. Dijo algo de que eras una hechicera. Realmente no le creí —explicó Morgana, acercándose de nuevo a Violeta.
—¿Y por qué necesitas golpearme? Yo no he hecho nada. Fue su idea —dijo Violeta retrocediendo. Su espalda volvió a chocar con la puerta y se sintió acorralada.
—Bueno, e