Capítulo 56 — Revuelta de mujeres
El regreso de la cueva fue silencioso. Elena no había pronunciado una palabra en dos días, ni Cassian ni Julian tampoco. La amenaza que pendía sobre sus hijos había congelado sus lenguas.
Fue al reencontrarse con la fortaleza, con sus muros que se alzaban poco a poco, con sus obras ruidosas, que Elena tomó una decisión.
— No voy a esperar al nacimiento —dijo desmontando.
— ¿Qué vas a hacer? —preguntó Cassian.
— Voy a hablar con las mujeres.
— ¿Con las mujeres?