Capítulo 51 — Noche de bodas a tres
Los esponsales de las sombras no habían sido más que una promesa. Esta noche era la consumación.
La fortaleza aún no estaba completamente reconstruida, pero su habitación, en cambio, estaba terminada. Las paredes habían sido encaladas, el suelo encerado, una gran cama de roble ocupaba el centro. Sábanas de seda negra, almohadas de plumas, y en la mesilla, tres velas — una para cada uno.
Elena llevaba un camisón de encaje blanco, filigrana, casi transparente.