Mundo ficciónIniciar sesiónLa joven caminaba detrás de su padre, quien iba sentado en una silla de ruedas guiada por una mujer. A sus espaldas cerraban la marcha dos descomunales hombres, metidos en trajes más o menos decentes. Dejaron las instalaciones principales y se internaron en un largo y sinuoso pasillo, que se tornaba con cada curva más oscuro y sucio. Los pasos, amortiguados por el polvo acumulado durante años, se hacían silenciosos y la suela de los zapatos se pegaba al piso







