Mundo ficciónIniciar sesión– Metete conmigo –le ordené.
– No creo que sea lo más prudente, Elena.
Ryan me restregaba el cuerpo con la esponja en la bañera, él estaba aún vestido, se negaba a tomar el baño conmigo. Aunque sus ojos me decían que se moría por el roce de nuestros cuerpos mojados y no precisamente por el agua.
– Es una orden –lo miré divertida.
En su rostro se veía la lucha interna de sus voluntades y razones.
– Por favor,







