Hugo, corriendo hacia su hermana, vio a Amélie abrir la puerta para salir.
- ¿Así que cómo estás? -le preguntó a Emma cuando llegó cerca de ella.
– Sí, respondió ella, interesada en leer una notificación en su pantalla.
Hugo se inclinó y, con una mirada gentil, observó la pantalla de la computadora.
– ¿Puedo leer el mensaje contigo? Él preguntó.
- Por supuesto ! Emma exclamó sin interrumpir su lectura.
Hugo inmediatamente comenzó a leer la bandeja de entrada que apareció en la pantalla.
Después