Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlimceceg esperó con impaciencia a que la noche pasara. Amarrada contra uno de los postes de madera alzó su cabeza hacia el cielo esperando sentirse menos intimidada. Sin embargo, la infinidad del cielo oscuro la dejó mucho más consternada. Pensar que iba a estar bien no lo tranquilizaba, pues no había ninguna razón que respaldara su sent







