POV Serafina
Por la noche, mientras la ciudad dormía y las luces parpadeaban a lo lejos, no tuve ni la menor duda. Esa misma noche lancé el comunicado de que mi esposa había muerto.
La noticia recorrió los medios, las redes, los portales financieros. Las acciones se desplomaron casi de inmediato.
Reí para mis adentros, con una risa fría y calculada, sin importar lo que los demás pensaran. Todo era parte del plan. Lo único que me importaba era el dinero, el poder, y la certeza de que, por fin, l