POV Amatissa
—¡Estoy mareada, muy mareada!
Mi voz salió débil, casi quebrada, y dejé que mi cuerpo se aflojara lo suficiente para que resultara creíble.
No fue difícil. La presión, el miedo, la adrenalina… todo estaba ahí, mezclándose dentro de mí como un veneno lento.
Aaron no dudó ni un segundo.
Me levantó en sus brazos con una facilidad que siempre me hacía sentir protegida, y al mismo tiempo… vulnerable.
Su pecho firme contra el mío, su respiración agitada, su urgencia por sacarme de ahí… to