POV ANYRA
—¿Qué te pasa…? ¿Amatissa? ¡Suéltame!
Mi voz salió entrecortada, cargada de miedo y confusión. No entendía qué estaba pasando, pero la fuerza con la que me sujetaba no era normal… no era ella.
Pero no me soltó. Al contrario.
Sus dedos se hundieron con más fuerza en mi muñeca, apretando hasta el punto en que el dolor me hizo fruncir el rostro. Sentí cómo mi piel ardía bajo su agarre, como si quisiera marcarme, como si en ese instante ya no le importara ocultar nada.
La miré a los ojos.