POV ANTONIO
—¿Tú?
La palabra salió de mis labios casi en un susurro.
Sentí que alguien se acercaba a mi cama. Reconocí la voz, pero había algo dentro de mí que se negaba a aceptar lo que estaba ocurriendo.
—Perdóname por no habértelo dicho antes.
Levanté lentamente la mano.
Mis dedos temblaban.
Durante meses había imaginado aquel momento. Había pensado que, si algún día recuperaba la vista, lo primero que haría sería buscarla. Reconocerla. Tocar su rostro y asegurarme de que realmente era ella.