CAPÍTULO 09
Sus dedos llenos de sangre tocan mi rostro—Nunca te irás, nunca… ¿Ves lo que hago por ti? ¿Puedes ver mi amor? —toca el puente de mi nariz.
—Necesitas ayuda Adler… la necesitas—se arrodilla delante de mí.
—Lo único que necesito en mi vida es a ti Sabrina, no necesito más nada.
Erick coloca la palma de su mano sobre el hombro del alemán—¿Qué hacemos con el cuerpo, señor? —la bestia no deja de mirarme.
—Córtenlo en pedazos y dalo a comer a los perros—lo mira con furia—Porque eso es lo