Mi mente estaba atrapada en un torbellino de emociones. La mujer que tengo frente a mí acaba de revelarme que es mi madre, y junto a ella, ese hombre. ¿Son ellos mis padres? No puede ser verdad.
—Usted no sabe lo que dice —declaré, reacia a creerlo —Yo no tengo padres biológicos. Fui adoptada.
—Nosotros somos tus verdaderos padres— dijo el hombre, cuyo nombre aún desconozco, acercándose y tomando mi mano— Te estuve buscando por mucho tiempo, Karina. No sabes cuánto añoré tenerte a mi lado.
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