Mundo de ficçãoIniciar sessãoLloré como si no tuviera algo más que hacer, para calmar la impotencia que sentía en estos momentos, pero, ni siquiera el abrazo de mi padre podía reconfortarme.
Mi madre, solo miraba horrorizada hacia mi esposa, mientras mi padre intentaba pegar esos fragmentos de mi cuerpo que se desmoronaban con el paso del tiempo. Me sentía tan vulnerable, incompetente e inútil, que no me era posible dejar de llorar.—Debes calmarte, hijo. El






