La mujer del Cóndor: 48. Yo soy Esmeralda.
La clínica estaba más silenciosa de lo habitual cuando llegué. Michael me había pedido que lo acompañara, pero algo dentro de mí me decía que no debía quedarme. Necesitaba tiempo, y él lo sabía. Mientras caminaba por el pasillo, mis pensamientos iban y venían, tenía la necesidad de ver a Elijan, de tocar sus manos y abrazarlo, me sentía tan estúpida al querer tenerlo cerca.
Me acerque a su habitación y lo abracé comenzando a llorar él ni siquiera se movía. De repente fui interrumpidos por algu