Capítulo 6.
Subo las escaleras un poco asustada. Al llegar a mi habitación y abrir la puerta me encuentro a mí madre sentada en mi cama, fumando un cigarrillo de mi caja.
—¡Vaya! Cuando el gato sale los ratones hacen fiesta —exclamo entrando y arrebatándole los cigarros de la mano—. Sabes que odio que toquen mis cosas.
—No enloquezcas, vendo en son de paz —yo arqueo una ceja mientras me deshago de mis zapatos.
—¿En son de paz? Esa última palabra no pertenece a nuestra relación "madre e hija" —le contesto h