Jaqueline
Cuando sonó el timbre y vi a las tres empleadas de la boutique de lujo, sonrientes y rodeadas de pilas de cajas, bolsas y percheros protegidos por fundas de tela fina, mi corazón vaciló. Las empleadas llenaron la sala con una variedad de empaques sofisticados. Las etiquetas no dejaban lugar a dudas: eran marcas de alta gama y piezas exclusivas.
Me llevé las manos al rostro, sonriendo en shock, como una niña en una tienda de juguetes. *“Estoy en una película… no puede ser”*, pensé al ve