— ¿Dije esposa? —Enzo sonrió, negando con la cabeza—. Futura esposa. Olvidé el “futura”.
Sentí un escalofrío recorrer toda mi espina dorsal. ¿Enzo… estaba considerando… casarse conmigo?
No debía tener esperanzas. Pero al mirar a aquel hombre, que calzaba unos zapatos que debían valer más que mi casa, allí, a mi lado, en aquella sala que era más pequeña que el baño de su casa, no había forma de no creer que aquello era real.
— ¿Es ahora cuando preguntas cuáles son las intenciones con tu hija, El