Nací en una familia de muchos pitos y pollas. Pero mi padre, creo que era asexual. Y Will… bueno, Will odiaba tener una polla. Nunca nadie me dio consejos sobre sexo. Todo lo que sabía lo vi en la tele. Pero jamás imaginé que en la práctica esa cosa fuera tan… increíble.
Podría pasar veinticuatro horas al día con Enzo dentro de mí. Y aun así no me cansaría.
¿Si tenía que preguntarle si iba a usar preservativo? Claro que sí. Pero yo ya estaba embarazada de él. Entonces… ¿qué diferencia hacía?
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