SIGUE CON TU PARANOIA Y LÁRGATE
La bofetada que me dio Maçãzinha alcanzó parte de mi mandíbula, en el mismo lugar donde Will me había dado un puñetazo. Llevé la mano a la piel que ardía y sonreí. Ah, cómo amaba a esa mujer... con todo mi cuerpo y mi alma.
La miré, esperando una explicación. Y no, no era por la bofetada, sino por la respuesta que aún no había llegado.
—¿De verdad estás preguntando eso? —Will se colocó frente a mí, como si fuera a golpearme otra vez.
Maria Fernanda se rio. No son