OS PRESENTES
Sí, fue Michael. Llegó en el preciso instante en que yo estaba a punto de declararme a Enzo Asheton, padre de mi hijo, mi jefe y… “novio”.
— Tengo ganas de orinar. Y estoy loco por usar el baño —dijo.
Enzo me soltó. Respiré hondo y Enzo tomó mi mano. Noté que se ponía muy tenso cerca de Michael, aunque yo ya le había dicho que solo fuimos amigos y nunca pasó de ahí. Es decir, hubo un chupetón. Pero yo no consentí.
— Parece que es hora de los regalos —dijo Michael cuando pasamos jun