COMIDA O ORGASMOS II
Por primera vez intenté ver la película desde otra perspectiva. Tal vez yo debería actuar como el “Gordo” y confesarle a Enzo que estaba embarazada y que no había sido a propósito. Pero me faltaba el coraje de Mikey.
Enzo se movió otra vez y sus dedos rozaron ligeramente mi brazo. Eso bastó para que mi cuerpo reaccionara, erizándose.
Davi, atento a todo, me acarició el brazo:
— ¿Tienes frío, María? —se levantó—. Voy a buscar una manta para taparte.
Antes de que pudiera deci