— Nunca me saqué de la cabeza que aquello fue una trama de mi hermano. Pero nunca pude probarlo. Así como jamás entenderé cómo Davi terminó en esa pista de aterrizaje. Amanza debía dispararme a mí. Pero apuntar a mi hijo me heriría mucho más.
— Si está presa… ¿llegó… a disparar?
— Sí, disparó.
Ahora las lágrimas ya cubrían todo mi rostro.
— ¿Davi… recibió un disparo?
— No. Caliana, esposa de mi medio hermano, se arrojó frente a Davi. Y recibió el disparo.
— ¿Ella… murió? —tuve la impresión de h