A CONVERSACIÓN QUE SE TRANSFORMÓ EN CUMPLICIDAD
Después de la ducha, me puse una ropa cómoda. Rara vez usaba pantalones de chándal, pero esa noche nunca me había parecido tan apropiado.
Volví al cuarto de Davi, pero parecía que él y Manzanita no iban a despertar nunca más.
Cuando cerré la puerta, sentí un vacío. Di algunos pasos, inseguro de qué hacer. No tenía hambre. No tenía ganas de hacer nada. Entonces recordé la película que Manzanita nos había hecho ver el día anterior. Estuve tan concen