ANDREA
Como lo dije, no me voy a quedar callada, le diré todas sus verdades en la cara. Ya tuve suficiente de sus atrevimientos; no es que sea malagradecida por lo que hizo con mi matrícula, pero con esto ya ha sobrepasado los límites.
―¿Entonces tuviste problemas con el profesor de diseño? ―insiste mi amiga. La dejo en su clase y me dispongo a irme, ignorando su interrogatorio. No tengo cabeza para lidiar con sus preguntas, si le respondo saldré mal con ella.
―¿Podemos hablarlo en la salida? ―