ANDREA
La música retumba desde antes que entramos al sitio, las luces parpadean en nuestras caras cuando cruzamos la puerta. Camino junto a lado de Danna, no me suelta en ningún segundo y se lo agradezco mentalmente, ya que si no me tomará del brazo, ya estuviera perdida entre esa multitud de personas que entran y salen del lugar.
Mi amiga grita tratando de oírse por arriba de la música alta. Está claro que estuvo esperando esta noche con ansias, se le nota a kilómetros. Pero mi pésimo humor no