ANDREA
—No se preocupe, yo le pasaré el mensaje al señor en el instante que logre comunicarme con él —informa Hilda cuando entro a la cocina.
Cuelga la llamada. La observo con el ceño fruncido; noto que algo le preocupa.
—¿Qué pasa, Hilda? —pregunto. Ella da un pequeño respingo cuando capta mi interrupción. Estaba distraída con algo en su mente. —¿Estás bien?
Me angustia; no veo que esté bien. Se ve pálida e inquieta. Toma un pañuelo que estaba antes sobre la encimera y comienza a restregarlo e