Voy directamente hacia mi cama y siento cómo mi pecho se va apretando cada vez más. Es una sensación terrible como si algo muy pesado estuviese encima de mí dificultándome respirar.
Un nudo se me forma en medio de la garganta y, en menos tiempo del que creo, comienzo a llorar desconsoladamente.
Estábamos teniendo una conversación seria. Le estaba mostrando todo lo que sentía mi corazón. Estaba completamente desnuda de alma ante él y no le importó, pero claro, la culpa es totalmente mía por pen