Abro mis ojos y la claridad hace que los cierre de pronto. Luego de unos segundos puedo volver a abrirlos solo para darme cuenta que estoy en un avión con Alex a mi lado.
Me quedo mirándolo desconcertada, no estoy entendiendo nada.
Él comienza a acariciar mi cabello mientras me explica dulcemente que anoche me quedé dormida en el coche de camino al hotel.
Él mismo me llevó en brazos y, cuando todo estuvo recogido, me llevó de vuelta hasta aquí.
Soy consciente de que, cuando me quedo dormida,