44. ¿Acaso él había orquestado todo eso?
—No dejen que nadie salga de aquí con vida— se escuchó que dijo el jefe de los terroristas.
Michael no dejaría que nadie saliera de ahí con vida, todo su ser clamaba la sangre de los malditos hombres que habían puesto la vida de la mujer que amaba en peligro en los ojos de Lewis.
La mayoría había escuchado de lo que era capaz, pero eran pocos los que tenían el placer o mejor dicho, la desgracia de padecer en carne viva su ira
En este momento todos esos hombres pedían piedad, más esta no llegar