Despierto con un pequeño peso encima de mi pecho que no me deja respirar con normalidad, me remuevo incómodo y cuando abro los ojos me encuentro en un lugar que no reconozco; observo a la persona que se aferra a mi torso y cuando veo una melena pelirroja recuerdo todo lo que sucedió ayer por la noche.
«Maldita sea, precisamente tenía que acostarme con la Teniente» pienso cubriendo mis ojos con mi mano, niego con mi cabeza y antes de que pueda hacer otra cosa, la pelirroja se estira y cuando su