Damien
Me encuentro en el comedor terminando de acomodar algunas velas en sus pedestales cuando el timbre me anuncia que mi invitada ha llegado, le lanzo una última mirada a todo el lugar y me apresuro a abrirle; y aunque la belleza que desprende Ana, es algo a lo cual ya debería de estar acostumbrado después de pasar tiempo juntos por algunas semanas, nada me prepara para verla enfundada en un grueso abrigo negro que hace resaltar sus hermosos ojos azules, los cuales brillan como un faro de