Él se quedó inmóvil.
La lluvia parecía más fría de pronto.
—¿Qué carta? —preguntó.
Me quedé helada.
No. No iba a caer en eso.
—No finjas.
—Valeria, ¿qué carta?
Su voz cambió. Ya no sonaba como un hombre presionando. Sonaba confundido. Genuinamente confundido. Y eso me molestó más, porque una parte d