Ganar o perderlo todo.
Francesco volvía a casa, ya no había nada más que hacer por este día, ni si quiera se preocupó por visitar o llamar a Zia, ¿En qué se estaba convirtiendo?
Al entrar a la casa, estaba su madre, con una copa en la mano, hablando con una chica que él no reconoció.
— Al fin llegas, encárgate de esto, es tu asunto.— le dijo Marlene, levantándose del sofá, con evidente cara de fastidio.
— ¿Quién es ella? ¿A qué te refieres?— preguntó Francesco confundido.
— Ella es.— dijo Marlene antes de ser in