58. ISABELLA
Me quedo callada, porque siento que tiene razón en lo que dice. No debió suceder eso en un sitio cerrado que te piden tantas identificaciones para entrar, en eso no le voy a quitar la razón. Mejor lo dejo así, que lo arregle mi jefe, y mi abuelo no se entera, ya me las arreglaré para pagarle. Llegamos a nuestro destino.
—No sé si voy a poder hacer la presentación señorita, estoy tan furioso y desconcentrado que no podré.
—Cálmese, si me permite la puedo hacer yo y usted me asiste.
—¿Usted? ¿C