21. VIAJE
A las diez de la noche, tomé un vuelo rumbo a París llena de maletas y de esperanza de iniciar una nueva vida. Me la pasé durmiendo todo el tiempo, no me enteré ni cuando aterrizamos, la aeromoza hubo de llamarme. Al salir la amiga de mi abuela Eugenia me esperaba, junto a otro chico.
—Hola, ¿eres Isabella Sardino? —me preguntó con un cartel con mi nombre en sus manos, me eché a reír.
—¿Eso fue obra de mi abuelo, verdad? —Dije señalando el cártel.
—Ja, ja, ja…, y de tu abuela también. ¿Cómo est