Capitulo 13. La sospecha
Amaranta se vistió, mientras que Damián le daba pequeños besos a su rostro y manos.
—¿Mañana a la misma hora?— cuestionó.
—Por supuesto— se levantó de puntillas para poder besar en los labios a Damián y luego se terminó de poner los tacones.
—Te llevaré de vuelta a la universidad.— afirmo Damián.
Ambos se marcharon de nuevo al estacionamiento de la parte de atrás de la universidad, para tener un último momento del día a solas.
—¿Cuando volveremos a dormir juntos?— pregunta un Damián ansioso.
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