—La señorita Gómez fue al estudio —respondió Javier.
Andrés frunció los labios y dijo:
—¿Han disminuido mucho sus dolores de estómago?
—Parece que no hay ningún problema.
Después de oír la respuesta de Javier, Andrés bajó la cabeza hacia los documentos que estaba revisando, y guardó silencio.
De pronto Javier dijo torpemente:
—Señor, la señorita Gómez me pidió que le trajera un documento —dijo Javier, torpemente, mientras le entregaba los papeles que Julia le había dado.
—Dime de qué se trata