Marcus condujo en silencio.
Ni Jason ni yo estábamos en condiciones de manejar.
—Llévanos a mi penthouse —indicó Jason con calma.
Marcus miró por el retrovisor.
—Sí, señor.
—Está más cerca de la oficina. Tenemos la conferencia por la mañana.
La conferencia.
No reaccioné de inmediato, pero, cuando el auto redujo la velocidad frente a la torre, se me cortó la respiración.
La misma entrada de mármol.
La misma imponente fachada de cristal.
El mismo lugar donde alguna vez creí que mi futuro