Mundo ficciónIniciar sesiónDesde el momento en que mi padre agarró las maletas y se fue, mi inocencia también se esfumó. El color rosa que debía de ver una niña se transformó en la verdadera negrura del mundo.
Vi a mamá llorar, tomar antidepresivos, vi venir y rendirse psicopedagogos. A los doce ya sabía cómo jugar con sus mentes experimentadas porque puedo jurar que en ningún momento se imaginaron toparse con







