—¡¿Ascher?! —lo llama y aunque su vista está pendiente de la carretera, ella siempre tendría su atención.
—¿Si señorita Ryan? —Mira a los lados antes de cruzar el semáforo en verde.
—Tienes permiso de faltarme el respeto. —Ella se siente tranquila al sacar este tema y aunque hace unos momentos Ascher tenía pensado hacerlo, queda confundido a lo que acaba de decir.
—¿Cómo así señorita Ryan? —Que él le diga así le irrita un poco y le pone los ojos en blanco.
—Me refiero a que me muestres todo de